La isla de La Palma alberga numerosas infraestructuras hidráulicas repartidas a lo largo de su superficie. La construcción de la balsa de Vicario es un proyecto largamente esperado ya que procurará el abastecimiento de agua para los cultivos de la costa de Tijarafe, La Punta y el Valle de Aridane. Esta obra también incluye la construcción de una conexión hidráulica entre la Laguna de Barlovento y el canal Garafía-Tijarafe con una longitud superior a 13 km. La Declaración de Impacto Ambiental del proyecto se obtuvo en septiembre de 2009 y las obras de su construcción se iniciaron en agosto de 2010, paralizándose en 2017 debido a los problemas financieros de la UTE. En 2019 se encargó la finalización de las obras a la empresa Transformación Agraria, S.A. (TRAGSA). La mayor dificultad técnica en el proceso constructivo de la balsa es la excavación, en este caso se ha tenido que emplear voladura junto con el consiguiente movimiento de tierras, que se han aprovechado para cerrar el dique de la balsa. Una vez finalizado el proceso de excavación se ha procedido a perfilar los taludes y a colocar un geotextil, una lámina de PVC de 0,8 mm y una capa de 15 cm de hormigón poroso. Finalmente, sobre esta última capa se instala el sistema de impermeabilización formado por geotextiles de diferentes gramajes y una geomembrana de policloruro de vinilo plastificado (PVC-P) reforzada interiormente con armadura de poliéster de 1,5 mm de espesor. La balsa de Vicario tiene un perímetro de 1.100 m, una altura de 30 m y una superficie de 60.000 m2 que recogerá 1,5 millones de m3 de agua y será, después de la Laguna de Barlovento, el segundo embalse más importante de la isla de La Palma. En este trabajo se expone una breve descripción de la construcción de la balsa y el estudio realizado en los materiales geosintéticos empleados en el sistema de impermeabilización.
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